Por otro lado, la pequeña
y mediana unidad productiva carece del nivel de tecnificación
y de las economías de escala que les permitan ofrecer
un producto competitivo en costos o en calidad; y que a
la vez, permita tener márgenes aceptables de utilidad.
En el caso de los sistemas de producción de mayor
envergadura, como las multinacionales que operan en el país;
dedicadas a actividades de producción, por ejemplo
el banano, han visto mermar sus ganancias por razones de
competencia con otros países, en este tipo de productos.
Las causas de esta contracción son entre otras, la
estrategia de los países importadores de favorecer
a países y territorios que fueron colonias de estos;
a la vez existe una gran competencia entre países
tropicales de América Latina, ofreciendo los mismos
productos a menor costo.
Costa Rica, tiene altos costos de producción, entre
otros aspectos, a que tiene una estructura de cargas sociales
muy por encima de los países de la región
centroamericana y Sub-tropical de América del Sur.
Esto no debe hacer que el país deba bajar los estándares
de la seguridad social del habitante en Costa Rica; si no
más bien, orientar la diferenciación de los
productos nacionales desde esquemas de democratización
de la economía y de la concertación social,
que certifique que el producto costarricense tiene además,
un impacto positivo en la estructura de redistribución
de la riqueza y en el sistema nacional de seguridad social.
En el caso del Café, esta claro que la estrategia
comercial que se ha implementado por años, de vender
materia prima sin un posicionamiento de país o marca,
no corresponde al actual momento histórico. La fuerte
oferta mundial de café vietnamita de calidad y costo
menor que el costarricense, augura dificultades en el sector.
Esto es posible de superar, si se logra diferenciar la producción
local por calidad y posicionamiento de marcas de producto
terminado, listo para los anaqueles de los puntos de venta
en los países consumidores. De esto ya existen experiencias
exitosas, como es el caso de COOCAFE: Consorcio de Cooperativas
de Pequeños y Medianos Caficultores; que comercializan
a Europa marcas que promueven el comercio "justo"
y "prácticas amigables con el ambiente”.
Costa Rica no puede seguir vendiendo materias primas, esta
perdiendo la oportunidad de vender productos listos para
ser llevados a las estanterías de los supermercados
alrededor del mundo. Esto implica, desarrollar estrategias
que agreguen valor a la producción local, mediante
el estudio y adaptación de los mecanismos de calidad
que garanticen la inocuidad de los alimentos costarricenses
alrededor del mundo, donde quiera que se consuman.
La implementación de un sistema de calidad (Codex
Alimentarius) que garantice la inocuidad de los alimentos
producidos bajo estándares internacionalmente reconocidos
y de diferenciación de productos, genera las condiciones
para tomar inicialmente la delantera. Luego, podría
convertirse en una barrera de entrada a los mercados de
destino de la producción agropecuaria nacional ya
superada por el sector productivo nacional.
También
hay que señalar, que los procesos de certificación
de origen de los productos, permiten aprovechar el segmento
de los productos orgánicos. En el mercado internacional,
este segmento ha estado en una permanente expansión.
Esta es una gran oportunidad para el sector agropecuario
nacional; pues tiene precios por encima en un 20 o 30% de
los precios de productos convencionales. La demanda creciente
se ve favorecida con la importancia para el consumidor de
los mercados objetivos, de la preocupación por el
origen, inocuidad y contenido de residuos químicos
de los productos que se llevan a la mesa.
Por otro lado las condiciones sociales en las que se desempeña
el sector productivo agropecuario nacional, posibilita obtener
recursos humanos con mayor motivación de trabajo
y por ende exigir mayor productividad. Esto es necesario,
para desempañar el reto del mejoramiento continuo
en las cadenas productivas nacionales. Más, si se
hace desde una comparación con las condiciones laborales
de países vecinos y competidores. Un buen ejemplo
de esto es el proceso de certificación social al
que se están sometiendo algunas compañías
bananeras en al Atlántico del país.
La situación actual de los precios y las condiciones
de exportación de los productos tradicionales de
Costa Rica tiene al sector de pequeños, medianos
y grandes productores ante un gran desafío. No obstante
lo anterior, se puede hacer de ello, una oportunidad. En
esta coyuntura, es importante establecer mecanismos de acción
conjunta entre las organizaciones de productores y trabajadores,
que permitan reflexionar y proponer propuestas novedosas
de alianzas estratégicas y productivas para posicionarse
en el mercado. Este proceso permite mirar experiencias exitosas
que sirven de orientación a sectores que han confrontado
entre sí y que tiene en las alianzas productivas
una posibilidad de buscar soluciones conjuntas.
Por lo expuesto, es necesario perfeccionar una agenda de
políticas agroproductivas de competitividad, que
considere las restricciones impuestas por los tamaños
de los mercados, las capacidades acumuladas, la infraestructura
de servicios y transporte y el desarrollo institucional,
dentro de un enfoque de cadenas de valor.